"Lo público es en la sociedad contemporánea el lugar donde nos encontramos" García Canclini.
El arte público no es una tendencia ni una nueva vanguardia, es la reacción a una sociedad moderna que cada vez se hace más densa en sus experiencias y más débil en el planteamiento de reflexiones. Es así, como la necesidad de expresión trasciende de los límites del museo y de las representaciones de nación encerradas en centros históricos, para apropiarse de la ciudad como escenario que no excluye, que amplifica la diversidad y que de uno u otro modo alimentan la esencia del arte, partiendo de la idea de que el arte es la capacidad de crear con una finalidad estética y comunicativa que permitan expresar ideas y visiones de mundo. Que quede claro, que no pretendo definir el arte, y menos el arte público, solo trato de darle forma a estas muestras, que contribuyen a la construcción de memoria, a la apropiación de espacios público, a la generación de conciencia y a la participación ciudadana.
Para ninguno es un secreto que lo que era verde, ahora es cada vez más gris, el prototipo de ciudad occidental cada vez se impone más, pero paralelo a esto, se mantiene la resistencia, resistencia que se manifiesta con: esculturas tanto materiales como humanas, performances, también de lo gris se apodera el aerosol y la pintura y tantas otras intervenciones que no son necesariamente artísticas, pero tienen lugar en la esfera de lo público.
Yo pensaría que no habría lugar para la censura, por ser la calle, dónde todos nos hacemos iguales, pero en la realidad esto es tan sólo una utopía, existe la vigilancia constante protagonizadas no sólo por personas, sino también por cámaras, hay un montón de ojos encima que intentan callar verdades y realidades. Ante esto sobrevive el imaginario, la creatividad, las ideas y el amor y es este último el elemento más importante, porque es también una cuestión de pasión de inspiración, que lleva el alma a su máxima expresión.
Para ninguno es un secreto que lo que era verde, ahora es cada vez más gris, el prototipo de ciudad occidental cada vez se impone más, pero paralelo a esto, se mantiene la resistencia, resistencia que se manifiesta con: esculturas tanto materiales como humanas, performances, también de lo gris se apodera el aerosol y la pintura y tantas otras intervenciones que no son necesariamente artísticas, pero tienen lugar en la esfera de lo público.
Yo pensaría que no habría lugar para la censura, por ser la calle, dónde todos nos hacemos iguales, pero en la realidad esto es tan sólo una utopía, existe la vigilancia constante protagonizadas no sólo por personas, sino también por cámaras, hay un montón de ojos encima que intentan callar verdades y realidades. Ante esto sobrevive el imaginario, la creatividad, las ideas y el amor y es este último el elemento más importante, porque es también una cuestión de pasión de inspiración, que lleva el alma a su máxima expresión.
En este orden de ideas la ciudad como escenario para el arte público, se plantea también como un reto, el reto de darle paso a la multiculturalidad, y en hacer ver lo que entre el aceleramiento, la velocidad, el tráfico queda oculto, en evidenciar lo que tenemos en común como humanos, pero que olvidamos por el afán de nuestro recorrer, todo ello con la intención de amplificar las experiencias.
Redacción: Juliana Trejos
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