miércoles, 4 de mayo de 2011

Performance : el cuerpo un instrumento de acción.


El arte ha tenido un proceso de transformación notable con el paso del tiempo, por ende las maneras de hacer y de ver al mismo. Y es consecuencia de esto otra de las formas de manifestación artística denominada: Performance, que se puede realizar en cualquier momento o lugar y tener cualquier duración, involucra cuatro elementos claves: el cuerpo del artista, la relación con el público el tiempo y el espacio, es decir tiene un sentido y se hace con la intención de comunicar algo, pero ese algo trasciende de la superficialidad, además como elemento constitutivo está el sujeto, más no el objeto como ocurre en la escultura o la pintura.

El performance se convierte así en la liberación del pensamiento, a través del cuerpo y de elementos que refuercen el significado de lo que el artista quiere decir. El cuerpo es lo único que nos pertenece y con él, el lenguaje de la sensibilidad que puede ser percibido a través de la observación, por ello hay que aprender a comunicar con él. Perder el miedo hablar con él y de él, pues el cuerpo es memoria en el está lo que somos, lo que construimos, el cuerpo es un instrumento de acción.

No se puede dejar de lado, la propuesta política y revolucionaria que trae consigo el performance, pues nace en 1916 y tiene lugar en el café Voltaire en Suiza que le da espacio a las primeras acciones performances protagonizadas por los dadaístas de la época, quienes mezclaban la música, la poesía, el arte plástico,  y acciones repetitivas formando un concepto, un concepto que tenía estrecha relación con la necesidad de expresar la inconformidad ante los medios de comunicación que se tornaban alienantes y una sociedad que se planteaba homogénea. 

Manifiesto: "Intergeneracional de los poetas y performers anónimos"


Somos los que no chuparon de las generosas ubres del mercado
los que cogieron el camino de tierra en vez del de las baldosas amarillas
los niños perdidos entre Nuncajamás y las faldas de Freud
los poetastros de la sílaba tónica y la palabra sin identidad
Somos los que nunca tenemos cartas de recomendación
Ni un amigo editor ni un concejal a quien mamarla
Ni un cuñado programador de salas ni un padre pintor
Ni un conocido del divino poeta o del performer de moda
Somos anónimos hasta la médula
No nos conoce ni nuestra madre
No nos saludan al pasar
No nos ofrecen manos con anillos
Nadie sabe quienes somos ni de quién
Porque nuestro origen es mediocre y obrerillo
Ni intelectual, ni oficinista ni artista
Somos los que no son ni salen en la foto
Ni en las dedicatorias, ni en los debates ni en las fiestas
Ni en congresos ni en prensa ni en ningún lugar común
Porque no tenemos dioses ni maestros
Ni somos tan siquiera una generación
No somos emergentes ni tendencia
Ni inéditos ni jóvenes ni preparaos
Somos los recogemigas de la mesa del artista
Somos los culpables de la poca calidad
Somos ignorantes, zafios y agresivos
Sólo porque no nos da la gana mamonear
Reivindicamos el anonimato, la invisibilidad, el terrorismo poético, la mano negra, el graffiti subterráneo, la poesia de charca, basura y lodazal.
¡Viva el anonimatismo y su absurda necesidad!
¡Vivan las pobrezas, los no saber con quién hablar!
¡Vivan los originales rechazados, las puertas sin llamar, los picaportes arrancados y las ganas de vomitar!

Reivindicamos no ser nadie, pasar sin dejar huella y patearle el culo a la posteridad. No tenemos nombre, ni título ni tarjeta, ni filiación poética. Creamos porque nos da la gana, por placer, por necrofilia, por tontuna, por indigestión y por despecho. ¡Viva la poesía anónima y el romancero popular! ¡Vivan los cuenteros, los transformistas, los trovadores, los magos, los chacales y el Dadá!

¡Viva nuestra puta madre, la poesía que es la única teta de la que queremos chupar!

Eddie (J. Bermúdez), Human Trash y 50 anonimatistas más.

Manifest llegit a les III Jornades de Poesia Experimental Gastronómica
Cal Jep, Castellfollit del Boix (Barcelona)
26 de mayo de 2007

Texto extraído de:

http://blocs.tinet.org/blog/human-trash


Redacción: Juliana Trejos